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La decisión presidencial (1982): el populismo y sus efectos en la economía nacional

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#Columna

07/09/2026.

Mtro. Benjamín Pazos Rincón

Contacto: pazosrinconbenjamin@gmail.com

El pasado martes 1º de septiembre se cumplieron 44 años de uno de los informes del Ejecutivo más controvertidos de la historia reciente de México. El presidente José López Portillo decretó dos medidas sin precedentes que redefinieron el rumbo de la economía del país de aquella época: la nacionalización (expropiación) de la banca privada y el establecimiento del control generalizado de cambios. En medio de una profunda crisis de balanza de pagos, una severa inflación y una incesante fuga de capitales, la decisión presidencial tomó por sorpresa tanto a los observadores internacionales como al público en general.

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Durante décadas, el régimen político posrevolucionario había convivido en un equilibrio de facto con el sector empresarial privado y la banca nacional, que desempeñaba un papel central en la intermediación del crédito, la captación del ahorro y el financiamiento del sector público. Sin embargo, la resolución adoptada aquel 1º de septiembre (calificada como un «error de política» o un «acto de fuerza institucional» para reafirmar la credibilidad del Estado) rompió el pacto corporativo entre el gobierno y los empresarios, convirtiéndose en una de las expropiaciones de mayor magnitud en la historia financiera internacional reciente.

Figura 1.

De acuerdo con el estudio de Del Ángel y Martinelli (2009), los efectos económicos e institucionales más relevantes de la expropiación bancaria y las crisis asociadas a 1982 incluyen:

  • Ruptura del pacto corporativo y desconfianza empresarial: durante décadas, el régimen y la banca mantuvieron un arreglo corporativo de mutuo beneficio (quid pro quo), en el que la banca se mantenía al margen de la política a cambio de protección competitiva y regulación laxa. La estatización dinamitó esa confianza, provocando un severo distanciamiento entre el gobierno y el sector privado, e incrementando la percepción del riesgo sobre los derechos de propiedad en México.


  • Contracción del crédito y pérdida de eficiencia en la intermediación: al asumir el Estado la administración directa del sistema bancario, la asignación del crédito se volvió ineficiente. Los análisis económicos muestran que la estatización del crédito contrajo el financiamiento destinado al sector privado, priorizando las necesidades fiscales del sector público sobre los proyectos productivos de mayor rentabilidad.


  • Incapacidad para detener la fuga de capitales: la expropiación y el control de cambios se justificaron bajo la narrativa gubernamental de detener la «especulación» y la salida de divisas atribuida a la banca. Sin embargo, desde la perspectiva de la teoría económica, la fuga de capitales no derivaba de una «conspiración bancaria», sino de las expectativas de los agentes frente a políticas macroeconómicas insostenibles (ataques especulativos bajo tipo de cambio fijo). Por lo tanto, la expropiación no logró resolver las causas de fondo del colapso cambiario.


  • Rigidez legal y distorsión estructural de largo plazo: para blindar la estatización, el gobierno modificó el artículo 28 constitucional para clasificar la actividad bancaria como un «servicio público» reservado exclusivamente al Estado. Esto generó un costo político e institucional muy elevado que dificultó su pronta reversión, posponiendo la modernización del sistema financiero mexicano hasta su posterior reprivatización en los años noventa.

 

El Populismo Nacionalista: la década de 1970. 

 

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Hacia finales de la década de los sesenta, la «fórmula mágica» que había sostenido la estabilidad política de México (ideología revolucionaria, corporativismo y clientelismo) comenzó a mostrar serias fracturas. El hito definitorio de esta ruptura fue el movimiento estudiantil de 1968 y la Masacre de Tlatelolco, que puso en evidencia el autoritarismo del régimen y desató una profunda crisis de legitimación. Ante la efervescencia de sindicatos disidentes, movimientos urbanos y la falta de espacios de participación para las clases medias y jóvenes, los gobiernos de los setenta recurrieron a discursos reformistas de «apertura democrática» y a políticas económicas de corte populista para intentar cooptar el descontento y recuperar el control político. Posteriormente, tras décadas de estabilidad bajo el modelo de crecimiento del «Desarrollo Estabilizador», el populismo experimentó un marcado resurgimiento en respuesta a la crisis de legitimación política:

  • El Gobierno de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976): ante las efervescencias sociales e insatisfacciones urbanas, Echeverría dio un «giro» a la conducción nacional implementando reformas económicas de corte populista y el modelo de «Desarrollo Compartido». Su estrategia aumentó drásticamente el gasto público, expandió el sector de empresas paraestatales y utilizó una retórica de confrontación con el empresariado. 

 

  • El Sexenio de José López Portillo (1976-1982): gobernando en un régimen catalogado como autoritario y «populista», López Portillo aprovechó la abundancia temporal del auge petrolero para continuar con políticas expansionistas de gasto e intentar «administrar la abundancia». Su mandato culminó en la nacionalización de la banca en 1982, una medida radical y sorpresiva que numerosos analistas de la época describieron precisamente como el retorno del clásico Estado populista e interventor del pasado.

 

Bajo el gobierno de José López Portillo, el inesperado descubrimiento de grandes yacimientos de crudo (como Cantarell) desató una euforia nacional que llevó a la famosa noción de «administrar la abundancia». Al mismo tiempo, el mercado financiero internacional estaba inundado de petrodólares. Los grandes bancos extranjeros competían activamente por ofrecer créditos de corto plazo y con tasas variables a México.

Esta abundancia temporal de recursos y créditos permitió al gobierno financiar una masiva expansión del gasto público y otorgar millonarios subsidios a la sociedad. Esto evitó que el régimen tuviera que realizar reformas fiscales progresivas o aumentar la baja recaudación de impuestos que tradicionalmente pagaban las élites. Al final, sin embargo, la caída internacional de los precios del crudo y la abrupta alza de las tasas de interés externas estrangularon este modelo, precipitando la crisis de 1982.

¿Qué impacto tuvo en el sistema político mexicano?

 

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La expropiación y estatización de la banca tuvo consecuencias profundas y multidimensionales en el sistema político mexicano, acelerando la descomposición del régimen de partido de Estado y reconfigurando de manera radical las bases de apoyo del gobierno. Los principales impactos que se desarrollaron como consecuencias de las políticas económicas fueron los siguientes: 

  1. Ruptura del Pacto Corporativo e Histórico «Estado-Empresarios».

Durante décadas, la estabilidad política de México se fundamentó en un pacto corporativo implícito y en una colaboración estrecha entre el gobierno y los empresarios, conocida como la «alianza de los banqueros”. Bajo este acuerdo tácito, el gobierno mantenía una baja regulación en los mercados de divisas y un entorno macroeconómico favorable, mientras que las élites financieras y empresariales se abstenían de intervenir de manera directa en la política activa. La expropiación de 1982 rompió de tajo esta regla de «prudente distancia», provocando una fractura de confianza definitiva entre el empresariado y el Poder Ejecutivo.

  1. El «Principio del Fin del PRI» y el Crecimiento de la Oposición.

Diversos analistas y testigos de la época consideran que este suceso marcó el principio del fin del monopolio político del PRI. Al verse despojadas de sus activos y perder la confianza en las reglas del Estado, las cúpulas empresariales (particularmente las del norte del país, apodadas los «bárbaros del norte«) abandonaron su histórica pasividad política. Líderes de opinión y empresarios prominentes decidieron que era momento de actuar políticamente y se integraron de forma masiva al Partido Acción Nacional (PAN). Movimientos de protesta civil como «México en la libertad», encabezados por figuras como Manuel J. Clouthier (quien posteriormente sería candidato presidencial), encontraron en este reclamo una vía para canalizar su descontento, lo que dotó a la oposición de una fuerza electoral y financiera sin precedentes (Centro de Estudios Espinosa Yglesias, 11 de mayo de 2017).

  1. El Desgaste y Límites de la «Presidencia Imperial».

La expropiación fue concebida en la soledad del despacho presidencial como un acto de poder absoluto o «manotazo sobre la mesa» para reafirmar la autoridad del presidente ante la crisis y limpiar su reputación histórica. No obstante, el resultado de mediano plazo fue el opuesto. La medida dejó en evidencia la vulnerabilidad de los derechos de propiedad en México ante las decisiones unilaterales del Ejecutivo. Esto no solo unificó a la oposición empresarial, sino que alimentó el descontento de las clases medias y fortaleció la movilización de diversos movimientos sociales, sindicatos independientes y deudores urbanos que comenzaron a desafiar la legitimidad del régimen autoritario.

  1. Reconfiguración hacia un «Corporativismo Neoliberal».

Paradójicamente, la expropiación bancaria preparó el terreno para la llegada del neoliberalismo en México. El presidente entrante, Miguel de la Madrid, utilizó el control estatal de los bancos para reconfigurar las bases de apoyo del régimen. Al devolver los activos no bancarios al sector privado y prohibir a la banca estatal operar en la Bolsa, el gobierno impulsó de forma deliberada a un nuevo grupo financiero de corte especulativo: los «casabolseros». Esto propició una transición del tradicional corporativismo priísta (basado en sectores obreros, campesinos y populares) hacia un «corporativismo neoliberal», donde las alianzas políticas del régimen se desplazaron de manera irreversible hacia las grandes corporaciones nacionales e internacionales y las élites financieras.

  1. Activación de Contrapesos y Pluralidad Legislativa.

A largo plazo, las constantes crisis financieras desatadas por este esquema de colusión y opacidad (que culminarían años después en el rescate bancario del Fobaproa en 1995) socavaron por completo la hegemonía del PRI en las urnas. En las elecciones intermedias de 1997, el partido oficial perdió por primera vez en su historia la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión. Esto transformó de manera radical el funcionamiento de la Cámara de Diputados, convirtiendo al Poder Legislativo en un verdadero contrapeso político y un foro dinámico de debate e investigación frente al anteriormente incuestionable poder presidencial.

¿Qué es el populismo?

Desde un enfoque instrumental, politólogos como Kurt Weyland (2005) definen el populismo estrictamente como una estrategia política. Bajo esta visión, un líder personalista ejerce el poder o busca obtenerlo mediante el apoyo directo de un número masivo de seguidores heterogéneos y mayoritariamente no organizados (excluidos), estableciendo vínculos directos con ellos y evitando intermediarios institucionales.

En la historia política de México (particularmente en las décadas de los setenta y ochenta), el populismo suele asociarse a regímenes caracterizados por un fuerte intervencionismo estatal y políticas estado-céntricas, como el gobierno de José López Portillo. No obstante, analistas del sector financiero también han calificado de «populistas» a ciertas medidas de rescate financiero (como el fideicomiso FICORCA del gobierno de Miguel de la Madrid) en el largo plazo, debido a que sacrificaron el bienestar presupuestal de las mayorías con la finalidad de subsidiar y salvar de la disciplina del mercado a grandes corporaciones y minorías acaudaladas del país.

Figura 2.

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Reflexiones finales:

El populismo representa un grave peligro político y económico para nuestro país, debido a que suele recurrir a promesas de bienestar inmediato sostenidas con un gasto público irresponsable, endeudamiento insostenible e intervencionismo estatal. Esta dinámica desencadena crisis de balanza de pagos, devaluaciones, inflación descontrolada y una drástica caída del salario real, al tiempo que destruye las instituciones democráticas, quiebra la confianza de los inversionistas y polariza a la sociedad. Tal como demostró la historia financiera de México en las décadas de 1970 y 1980 (con la posterior nacionalización bancaria de 1982), las decisiones unilaterales de un liderazgo “personalista” terminan por agotar los modelos de desarrollo y sumir al país en dolorosas recesiones de largo plazo. Por ello, comprender los errores macroeconómicos y la debilidad institucional del pasado resulta indispensable para no caer de nuevo en soluciones demagógicas;quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”.

Referencias

Centro de Estudios Espinosa Yglesias. (11 de mayo de 2017). La decisión del presidente [Video]. CEEY. YouTube. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=X7XaslbYJWk

Del Ángel, G., & Martinelli , C. (2009). La expropiación de la banca en México. Un ensayo de economía política. Centro de Investigación Económica. ITAM. Obtenido de http://www.ceey.org.mx/libro/expropiacion-banca-mexico-ensayo-economia-politica

Weyland, K. (2005). Theories of policy diffusion: Lessons from Latin American pension reform. World Politics, 2(57), 262–295. doi: 10.1353/wp.2005.0019

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Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor y no reflejan la postura de este medio de comunicación.
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Medios y periodistas: censura sin freno

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Primero el ejercicio memorioso.

Desde hace poco más de ocho años, aquí advertí del peligro, para la libertad de expresión y para la democracia toda, por la llegada al poder de López Obrador.

Lo escribí el 9 de mayo de 2018, luego que Obrador pagó una costosa campaña global, en mi contra, para exigir mi despido de todos los medios.

Y es que Ricardo Alemán era el mayor crítico del aspirante presidencial Obrador. Por eso advertí que, con la llegada de AMLO a Palacio, México viviría una verdadera dictadura y la muerte de la democracia.

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Dije que quienes lincharon a Ricardo Alemán “avisan a todos los mexicanos lo que será el trato oficial contra los críticos, en los gobiernos de Morena; el que se atreva a disentir será linchado. Y es que no sólo intentan callar al autor del Itinerario Político, sino que, en general, cancelarán libertades básicas, como la de expresión”. (FIN DE LA CITA)

Y viene a cuento el tema porque la censura oficial ordenada desde Palacio y Palenque ya no sólo es una calamidad nacional, sino que la censura a empresas mediáticas y a los críticos ya es un escándalo internacional.

Pero vamos por partes.

El pasado viernes 4 de septiembre del 2026, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) dio a conocer un comunicado en el que expresa preocupación por las crecientes muestras de censura contra la prensa mexicana –medios y periodistas críticos–, a los que el gobierno mexicano presiona para callar.

El organismo internacional alzó la voz contra el Partido Morena, luego de los crecientes intentos de censura. Y puso como ejemplo las acciones oficiales para callar la sátira política que se lleva a cabo a través de Televisión Azteca, del empresario Ricardo Salinas, a su vez uno de los más severos críticos de los gobiernos municipales, estatales y el federal de Morena.

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Sí, la SIP rechaza el intento de censura oficial contra programas de sátira política como “La Casa de los Mañosos”, que es uno de los productos de Inteligencia Artificial más reconocidos y de mayor audiencia y que hoy se trasmite en las frecuencias de Televisión Azteca.

Por eso, la SIP expresó su profunda preocupación ante las quejas promovidas por el partido oficial, ante INE y recordó que: “El humor y la crítica son pilares fundamentales de toda democracia”, además de que nadie debe olvidar que en las décadas de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado. México fue pionero en sátira política.

 Pero la otra cara de la moneda es el servilismo de los antaño críticos empresarios mexicanos. Y es que a pesar de la censura creciente de Palacio y Palenque, el presidente del más poderoso sindicato empresarial, la otrora reputada Concamin, Alejandro Malagón Barragán, fue elogioso hasta la lambisconería por el cumpleaños de la titular de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la ex “nana” de los hijos de AMLO; ex reportera del diario La Jornada y la mayor operadora de la censura en México.

¿Y qué significa lo anterior?

Poca cosa, que no sólo los dueños de medios sino que, en general, muchos empresarios mexicanos han claudicado frente a la censura y a la muerte de la democracia. Prefieren la lambisconería y el sometimiento.

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Y los ejemplos sobran.

Y es que en días pasados y también en redes sociales, los periodistas, Maricarmen Cortés y Enrique Rodríguez, dieron a conocer el fin de su relación laboral con el Diario 24 Horas, en donde publicaban sendas columnas financieras, con una saludable carga crítica.

¿Y qué fue lo que pasó?

Lo de siempre, que en los dos casos, palabras más, palabras menos, los empresarios socios de ese diario –quienes además tienen muchos otros negocios–, llegaron a la conclusión de que las opiniones expertas y crítica de los dos periodistas del sector económico, no sólo eran incómodas para Palacio y Palenque, sino que habían convertido a los empresarios socios del diario, en enemigos del poder de Palacio y Palenque.

Y es que los dueños del Diario 24 Horas, no sólo aspiran el favor político del poder presidencial, a cambio del aplauso fácil, sino que no quieren dejar de recibir el favor económico. Es decir, los cientos de millones de pesos que, a manera de dádiva, les regala Palacio por su silencio.

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Pero aún hay más. Resulta que, al mismo tiempo, “Andy” López Beltrán difundió en sus redes una grosera invitación para el columnista Héctor de Mauleón –a quien califica como “espía” –, y para El Universal, al que llama “pasquín”, para que lo acompañen a su campaña electoral en Tabasco.

Así lo dijo: “Me gustaría muchísimo que el espía Héctor de Mauleón y el director de ese pasquín llamado El Universal nos acompañaran en este tan importante cónclave, el más importante para nosotros”. (FIN DE LA CITA)

El “conclave” al que se refiere es a su campaña electoral adelantada.

Así la censura, la amenaza a periodistas y medios y, sobre todo, la cobardía empresarial de sindicatos como la Concamin.

Sí, se los dije. Al tiempo.

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ITINERARIO/RICARDO ALEMÁN 

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Harfuch, Claudia y “El Beso del Diablo”

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La expresión fue acuñada hace casi medio siglo por el entonces presidente saliente, José López Portillo.

Sí, voz popular conocida, coloquialmente, como “El Beso del Diablo”.

Expresión que hace referencia a quienes tramposamente meten mano en la sucesión presidencial adelantada.

Y es que hoy, cuando el gobierno norteamericano se mostró elogioso con el mexicano Omar García Harfuch –secretario de Seguridad Pública federal–, muchos vieron el regreso de “El Beso del “Diablo”; elogio que, por supuesto, fue repudiado por la presidenta de México.

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Pero vamos por partes.

Como seguramente recuerdan, el elogio al “policía mexicano” se produjo en la reciente Conferencia Internacional para el Control de Drogas 2026, celebrada en Buenos Aires, la capital de Argentina. En el evento, el director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terry Cole, dijo que el funcionario mexicano era “un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”.

Elogiosa declaración que se produjo en momentos en que México y Estados Unidos mantienen una tensa relación a causa de la impunidad otorgada por el gobierno mexicano a los cárteles criminales.

Por eso, luego del reconocimiento a García Harfuch, en México menudearon las opiniones en torno al hipotético y prematuro destape del policía mexicano, como potencial candidato presidencial para el 2030.

Y el escándalo que Palacio debió montar la respuesta de Claudia Sheinbaum, quien en su mañanera del miércoles 2 de septiembre dijo, palabras más, palabras menos, que se trató de una estrategia del gobierno de Estados Unidos, para provocar división en el gobierno de México.

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Así lo dijo: “El gobierno de Estados Unidos busca, de una u otra forma, debilitar a los gobiernos, éste es uno de sus objetivos, y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía… Trump pretende provocar enfrentamientos entre funcionarios mediante mensajes diferenciados, en los que algunas figuras son reconocidas públicamente mientras otras reciben cuestionamientos o señalamientos.

“Es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre: generar divisiones al interior del gabinete de seguridad, generar divisiones al interior del gabinete federal pero se topan con pared, porque el gabinete de seguridad del Gobierno de México tiene una coordinación y una unidad enorme”. (FIN DE LA CITA)

Sí, lo cierto es que, como ya se dijo arriba, asistimos a un nuevo ejemplo del llamado “Beso del Diablo”, que en la historia de México ha alcanzado a más de un aspirante presidencial.

Y es que la historia de “El Beso del Diablo” se repite en México, 46 años después de que la acuñó el populista López Portillo.

Sí, resulta que, a mediados de 1980, López Portillo le ordenó al líder del PRI, Gustavo Carbajal Moreno, iniciar las consultas en los distintos sectores del “partidazo” para procesar de manera ordenada la controvertida sucesión.

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Sin embargo, Carbajal se percató de que muchos priístas acudían a San Jerónimo –la casa del expresidente Echeverría–, para recibir consejo, apoyo o línea de cómo encarar la sucesión presidencial, prevista para 1982.

Preocupado, Carbajal le informó a López Portillo lo que estaba pasando, quien de un manotazo en la mesa atajó la injerencia sucesoria de su antecesor.

“¡Gustavito, entienda que quienes acuden a San Jerónimo, salen con “El Beso del Diablo!””, dijo en ese tono grandilocuente que le caracterizaba.

Horas después, frente a los reporteros, Carbajal Moreno soltó de manera pública la frase para tratar de contener los afanes reeleccionistas de Echeverría quien, por todos los medios, había intentado influir en la sucesión de 1982.

Desde entonces todos entendieron el significado del mensaje de López Portillo; entendieron que aquellos quienes buscan apoyo, consejo o línea, fuera del poder institucional en realidad son tocados por “El Beso del Diablo”.

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“¡Aquí mando yo!”, es el mensaje de la señora presidenta.

Pero el verdadero origen de “El Beso del Diablo” es una herencia de la santería prehispánica, conocida como “el beso infame”. Según esas prácticas, el Diablo seducía y sometía a las brujas mediante el beso.

Como sea, 44 años después de que López Portillo acuñó la mítica expresión alusiva a “El Beso del Diablo”, la populista presidenta mexicana volvió al manotazo en la mesa: “¡Aquí mando yo!”, dijo, cuando apenas empieza su tercer año de gestión.

Al tiempo

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LA FRANQUICIA FAMILIAR EN VERACRUZ: EL NUEVO FRENTE DE LOS LÓPEZ OBRADOR

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Por Alexandro Vázquez Loyo

Ha sido una semana particularmente complicada para la familia López Obrador. A los frentes abiertos que el expresidente arrastra -los señalamientos hacia sus hijos y su círculo de amigos, los rumores de ruptura con Palacio Nacional, y las tensiones políticas con figuras como Rubén Rocha Moya y Adán Augusto López- se suma ahora un nuevo e incómodo episodio, esta vez con epicentro en Veracruz.

El detonante fue un altercado ocurrido el pasado fin de semana en Coatepec, donde Arturo López Obrador, hermano del exmandatario y residente de Xalapa desde hace años, fue increpado y expulsado a gritos de un restaurante junto con su familia. Sin embargo, el exabrupto público fue apenas la punta del iceberg.

A raíz de este incidente, el escrutinio social se volcó sobre los hijos de Arturo, revelando que tres sobrinos del expresidente –Erandi Isabel, Terheni Andrea y Pedro Arturo López Herrería– se encuentran cobrando cómodamente en la nómina de la administración estatal de Rocío Nahle.

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El caso ha encendido, con justa razón, las alertas por presunto nepotismo y tráfico de influencias, con cargos estratégicos repartidos en áreas de Educación, Salud y Gobernación.

El caso más ilustrativo es el de Erandi Isabel López Herrería, nombrada rectora de El Colegio de Veracruz (Colver). Según la Plataforma Nacional de Transparencia, ostenta una remuneración bruta mensual de 145 mil 322 pesos (poco más de 106 mil netos). Pero la controversia va más allá del sueldo: se trata de una flagrante violación a la ley. La Ley Número 906 exige que el titular de dicho cargo cuente con al menos tres años de antigüedad con un título de posgrado. Erandi Isabel apenas es Licenciada en Ciencias de la Educación. Aunque cursó una maestría en La Salle, su estatus oficial es de «título en proceso» y no cuenta con la cédula profesional correspondiente. En términos estrictos, no cumple con los requisitos legales para ocupar la rectoría.

Sus hermanos tampoco escapan a la polémica. Terheni Andrea percibe 33 mil 750 pesos mensuales en la Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública, dentro de los Servicios de Salud de Veracruz.

Por su parte, Pedro Arturo funge como asesor de la Secretaría de Gobierno con un modesto salario de 6 mil 500 pesos; sin embargo, ha sido exhibido en redes sociales portando relojes valuados en más de 200 mil pesos. A esto se suma el aparente conflicto de interés al ser señalado como administrador único de la empresa Ferreroconstrucciones LH, S.A. de C.V.

Frente a la crisis, la respuesta oficial ha rayado en el absurdo. La gobernadora Rocío Nahle salió en defensa de las contrataciones argumentando que «no hay nepotismo porque no son sus familiares directos», una interpretación bastante conveniente de la ética pública. Para justificar su permanencia, apeló a que los jóvenes residen en Xalapa, son egresados de la Universidad Veracruzana y «tienen derecho a trabajar». No obstante, ante la presión por los montos, Nahle prometió revisar y ajustar a la baja el oneroso sueldo de Erandi en el Colver.

En la misma línea defensiva, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, reconoció la contratación de Pedro López Herrería, justificándola en su «trayectoria» y negando categóricamente cualquier privilegio derivado de su parentesco. Tras rechazar que se trate de «aviadores», el secretario retó a los críticos con un mensaje directo: «Vayan a verlos trabajar».

Más allá de las maromas retóricas de la administración estatal, a los hermanos López Herrería se les señala no solo por ocupar cargos públicos cuestionables, sino por ostentar un nivel de vida que difícilmente cuadra con la narrativa de austeridad, presuntamente financiado a costa del erario.

Ante este panorama donde los apellidos parecen pesar más que las credenciales legales, la pregunta queda en el aire para el escrutinio ciudadano: ¿Estaremos frente a un genuino reconocimiento al mérito profesional, o ante la enésima cuota de poder pagada a la familia presidencial? Usted, ¿qué opina de estas contrataciones?

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Columna de opinión por Alexandro Vazquez Loyo

Director general de Grupo Es Noticia, además de empresario del ramo turístico.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con una maestría en Mercadotecnia por el ITESM.

Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor y no reflejan la postura de este medio de comunicación.
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