Martínez de la Torre, Ver.- La policía municipal y Tránsito son corporaciones que están para garantizar el orden, la tranquilidad y la paz social, su tarea consiste en vigilar y sancionar los delitos cometidos a las normas establecidas, pero lo cierto es que en Martínez de la Torre, ambas corporaciones están muy distantes de esto y, lo más grave, es que ahora los elementos de una y otra dependencia son calificados -por los ciudadanos- como los más corruptos, pues abusan del poder público y sólo realizan acciones que los benefician a ellos.

Si ponemos un poco de atención, las citadas dependencias han dado mucho de qué hablar durante la presente administración, y es que, así como han caído policías por delincuencia, también hay elementos de Tránsito que han sido señalados de extorsión y, es por ello que la sociedad está enfadada, irritada, resentida y, como consecuencia de esto, mujeres y hombres, jóvenes y adultos opinan con respecto a la posible existencia de un complejo grupo llamado “delincuencia uniformada”, que opera bajo la complacencia de la autoridad local.

De boca de los mismos elementos de Tránsito, se ha sabido que, desde la municipalización, el mando de esta corporación, Emilio Prince Santamaría, los manda a trabajar a diversos puntos de la ciudad, pero no sin antes ponerles una cuota de infracciones diarias (tres o cinco por agente) que oscilen entre los 500 pesos o más, para así quedar bien con el patrón (el alcalde José de la Torre) y generar ingresos a las arcas del ayuntamiento. Los motociclistas son las principales víctimas.

El turno para el oficial que está frente el palacio, es casi un castigo, pues ahí no se puede hacer prácticamente nada, hay muchos ojos ciudadanos que están viendo y que pueden documentar algún acto de corrupción, así lo dicen los mismos agentes viales; lo bueno está en otros puntos de la ciudad, en los que, además de sacar la cuota que les pide el mando para no quedar mal con el presidente, también pueden hacer otras detenciones que no llegan a la infracción, sino a un simple moche.

Lo mismo ocurre con los policías preventivos, estos salen a patrullar y, sin que el automovilista o motociclista haya cometido algún delito o infracción, los paran y les comienzan a hacer revisiones, que no son para prevenir, sino para buscar alguna justificante que los lleve a pedir también la famosa mochada. Algunas de las víctimas, incluso, se han quejado de que los uniformados hacen revisiones que concluyen en descarados robos o actos de extorsión. Muchos de estos se cometen a plena luz día.

Demás está seguir detallando casos o recordando a los policías delincuentes, que fueron detenidos el año pasado y que ya están en libertad, así como a los elementos de tránsito que fueron acusados de extorsionar a un citricultor y que también fueron a para al penal de Misantla, para luego salir y seguir haciendo de las suyas. Aquí lo grave es que, la autoridad local, representada por el presidente José de la Torre, ha apostado todo a su bienestar y ya se olvidó de ejercer un mandato en favor de los sus conciudadanos.

A los martinenses no se les brinda seguridad, ni la posibilidad de desarrollarse. Aquí se batalla todos los días con la delincuencia organizada y con una autoridad que se uniforma y organiza para amedrentar, maltratar, robar y extorsionar. El alcalde José de la Torre ha traicionado al pueblo, al atentar contra la la familia, el trabajo y la paz. Sin familia no hay crecimiento y sin crecimiento no hay oportunidad; el eslogan del gobierno actual “Ciudad de Oportunidades”, no es más que eso, un escueto y engañoso eslogan, así de simple y sencillo, aunque no les guste, esa es la verdad.

INFORMACION DE:

Tránsito y policía de Martínez; ¿delincuencia uniformada?

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