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A la mitad de una calle larga, oscura y sin la presencia de ninguna persona alrededor, mas que quien grababa y le apuntaba, se ve a una persona hincada en el pavimento. Por un momento, un automóvil pasa a su lado, pero lo ignora; detrás una camioneta transita con las luces encendidas pero tampoco lo ve.  Son los Talibanes.

 

Tiene las manos atadas a la espalda y los tobillos amarrados; nos encontramos en Loreto, Zacatecas. Se ve abandonado, solo, entregado a la voluntad de otros que juegan a ser emisarios del destino: cinco segundos después se ve el cañón de un fusil de asalto automático… luego jala el gatillo, salen dos disparos que iluminan brevemente la calle y que hacen al individuo arrodillado caer sobre el asfalto. Seguramente ya está muerto.

Sin embargo, hay que asegurarse y el sicario suelta una ráfaga más contra el cuerpo ya inmóvil, ya sin vida. Segundos después, el asesino huye a bordo de una camioneta que es conducida por otra persona. Pasaron 22 segundos. Así se hace sentir el Cártel de los Talibanes, uno del que nadie habla, ni el gobierno, pero que ahí está y, como muchos otros, también mata a sangre fría.

Ese video se grabó durante la madrugada del 3 de septiembre; minutos después de ese asesinato, otro cadáver es hallado a solo unas cuantas calles de ahí, se trata de un joven de 22 años que fue descuartizado; antes del amanecer aparece otro: un sujeto con los huesos rotos que fue introducido a una mochila que fue tirada en un parque de Loreto.

Todos los cuerpos iban acompañados de narcomantas firmadas por esta organización que nunca ha sido mencionada en los reportes del gobierno federal y que, dados los hechos, hacen honor al nombre que los identifica.

Su origen se remonta hace 50 años en la figura de Iván Veláquez Caballero, alias el Talibán y en su biografía la muerte, la violencia y un amplio historial delictivo son el común denominador.

En 2007, respaldado por el fundador de Los Zetas, Miguel Ángel Treviño Morales, el Z40, lo hizo jefe de plaza en Zacatecas donde se hizo célebre por lo irresistibles que halló siempre el decapitar con machetes y explosivos a sus enemigos. Así, tal cual, como si fuera un radical islámico de verdad.

En 2012, “El Talibán” o “Z50” fue detenido en 2012 y condenado a 30 años de cárcel en 2017, pero la estafeta no tardó en ser heredada.

Muchas administraciones estatales han insistido en hacer como que Los Talibanes no existen, pero cometen cada uno de los delitos que cualquier cártel que se jacte de serlo, hace: venden droga, secuestran, extorsionan, administran la prostitución, matan y roban desde ganado hasta vehículos.

No fue un gobierno ni un gobernador, fueron varios. En Zacatecas, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León, el Estado de México y hasta Quintana Roo se tienen registros de su presencia, pero sus mandatarios insistieron en decir que se trataban de pandillas locales, de grupos sin articulación ni estructura sólida.

Pero nada está más alejado de la realidad: están bien organizados, controlan servicios básicos e incluso en algunas regiones han sustituido a los gobiernos en sus labores, incluso la seguridad público.

Se sabe que Los Talibanes están detrás de la decapitación de al menos 30 personas en el centronorte del país, cuyas cabezas han sido abandonadas frente a palacios municipales; también estarían detrás del atentado que sufrió el año pasado el diputado potosino Pedro Carrizales, “El Mijis”.

Reportes de 2017 en manos de la entonces Procuraduría General de la República señalan que si hay decapitados y explosiones de por medio, es prácticamente un hecho que se trata de ellos.

Pese a todos estos indicios, no fue sino hasta marzo de este año que se reconoció de manera pública su amenaza; sucedió en la conferencia matutina del presidente López Obrador en San Luis Potosí cuando se habló de la incidencia delictiva en la entidad.

40 segundos. Ese fue el tiempo que el almirante José Rafael Ojeda, secretario de la Marina Armada de México, le brindó a una lámina donde se enlistaban los cárteles que operan en San Luis; no la leyó a los medios, pero ahí estaban Los Talibanes, ubicados en el penúltimo renglón.

Tampoco le dio lectura a un recuadro donde se leía el nombre del heredero del “Talibán”, el que está preso en Estados Unidos, y quien hoy lidera a este silencioso, casi invisible cártel: Raúl Velázquez Caballero, alias “El Talibancito”, hijo del fundador de la agrupación. Heredero de su brutalidad.

Desde los gobiernos hacen como que no están, pero sí están. Así lo declaró un mando de la Guardia Nacional en la frontera de San Luis Potosí y Zacatecas, donde mandan por completo.

En declaraciones dadas a Emeequis, el mando, que pidió el anonimato, dijo que “son un grupo extremadamente violento que, para mí, es sorprendente que no estén más en las noticias. O que el gobierno no esté hablando de ellos, como si no existieran, como si lo que hicieran no fuera muy grave para la sociedad“.

También aseguró que ahí donde él está asignado “tienen ojos por todos lados. Métete a pueblos como Loreto, Villa de Ramos, Salinas y vas a ver cómo te ‘saltan’ rapidísimo. Si no eres de acá, aunque estés limpio, no seas malandro, te van a confundir como contrario y te van a matar sin preguntar“.

Y ante ese silencio, los que la peor la llevan son los alcaldes y las policías municipales; todos están amenazados. Así lo admitió en febrero pasado el gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello. Pero tampoco él alza la voz… “seguro él también está amenazado”, asegura el mando de la Guardia Nacional.

A su vez, los habitantes de la región también la sufren, como en todo el país. Están silenciados y aterrorizados. Cuando oscurece, nadie sale de sus hogares, nadie habla con extraños, nadie sabe nada, nadie escribe ni dice su nombre, porque a Los Talibanes, nadie los llama por su nombre y solo se refieren a ellos como “señores”.

Son los dueños de ese parte de México. Y así quedó demostrado la mañana del 3 de septiembre, cuando el video del hombre hincado y asesinado fue grabado: los Talibanes interceptaron la frecuencia de radio de la policía de Loreto y pusieron un narcorap, una especie de narcocorrido moderno, donde se exaltaba a este grupo, este cártel del que quieren hacer que no existe, quién sabe por qué.

Fuente: Agencias

The post Los Talibanes, cártel que corta cabezas… y que del que nadie habla appeared first on Es Noticia Veracruz.

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