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Columna de opinión de Alan Sayago Ramírez

La Primera Dama no solo es la compañera del hombre responsable de dirigir una nación. Hoy en día la esposa del presidente de la República es, más que una figura pública, debe ser una mujer capaz de ganarse la simpatía de la gente y desempeñar altas funciones políticas; de marcar tendencias de moda y colocar asuntos en la agenda pública del país.

En los países cuyos sistemas políticos son presidencialistas, la esposa del presidente, además de acompañarle en actos protocolares, se ha convertido en una figura al servicio de sectores sociales combatiendo la pobreza y apoyando a los más vulnerables, al tiempo que sirve de apoyo a diversos programas de desarrollo económico, social y cultural, impulsados desde el Poder Ejecutivo.

Pero el origen del concepto de primera dama fue creado por los estadunidenses, eso lo habla la académica colombiana Zenaida Osorio En el libro “Primeras damas: historia de un concepto”, el concepto se remonta al año 1877 cuando la escritora estadounidense Mary Clemmer Ames se refirió a Lucy Webb Hayes, esposa del presidente Rutherford B. Hayes, como “The first lady of the land (Primera dama de la tierra)”.

Aunque el término puede llegar a ser un tanto sexista o discriminatorio, al igual que el término de “primer ciudadano”, se debe hacer mención que dicha figura ha sido y es importante para distintos países, pues la “primera dama” ha ejercido un puesto que en algunos países ha sido más transcendental que en otros.

Un gran ejemplo puede ser México, en donde muchas veces las primeras damas han alcanzado alta estima, pero también han sido protagonistas de escándalos. Para entender los retos y las oportunidades de la experiencia de las primeras damas de hoy requiere perspectiva sobre cómo la autoridad, el reconocimiento y la influencia de una primera dama se ha desarrollado y ampliado en el tiempo.

En México después de la guerra de Independencia, la Nueva España se convirtió en la República mexicana. Los primeros presidentes desde el general Guadalupe Victoria se enfocaron en consolidar al país naciente y en mantenerse en el poder, derivado a ello sus esposas de los primeros mandatarios poco se asomaron a la vida pública.

Fue a partir de mediados del siglo XIX, donde las primeras damas empezaron a tener una mayor participación, una de las primeras fue Margarita Maza de Juárez, esposa de Benito Juárez quien apoyo la lucha reformista, por su parte Carmen Romero Rubio, segunda esposa de Porfirio Díaz influyo en la vida social del país, posteriormente la Revolución desplazó a las instituciones porfirianas, pero las esposas de los presidentes revolucionarios siguieron olvidadas y marginadas del quehacer público.

En las últimas décadas brillaron muy poco las esposas de los expresidentes, hasta que Cecilia Occelli de Salinas, de presencia grata y actitud tranquila y amable, trabajó en toda la República con el Voluntariado Nacional y el DIF. A partir de Nilda Patricia Velasco de Zedillo empezaron los escándalos porque cargaban sus gastos al presupuesto del Patronato, pero también exigían viáticos elevados para salir a comunidades.

Marta Sahagún, a partir de su boda en 2001 con el expresidente Fox, genero mucha polémica. El expresidente asevero que su mujer era “muy inquieta”, pero que sólo intervino cuando él se lo pidió. Al ganar Felipe Calderón, Margarita Zavala de Calderón llego a ser primera dama y durante la gestión de su esposo entro en polémica derivado que surgieron acusaciones contra la empresa de Diego Hildebrando Zavala, hermano de Margarita, por tráfico de influencias.

Después de recuperar la presidencia de la república el PRI con Enrique Peña Nieto, llego a ser primera dama Angélica Rivera Hurtado, quien estuvo en el ojo del huracán por varios asuntos uno de ellos fue la famosa Casa Blanca, esta espectacular residencia, que la prensa mexicana aseguró que costaba 86 millones de pesos en ese entonces.

Llego de nuevo la alternancia con la famosa cuarta transformación con Andrés Manuel López Obrador, con ello también asumió el poder Beatriz Gutiérrez Müller, quien se definió como la compañera del próximo presidente de México. De la misma manera informo que no quería ser la primera dama del país, cargo que se otorga a las mujeres de los mandatarios mexicanos.

Müller, se ha enfrascado en diversas polémicas, la última fue con tuiteros, justo el día en que el mandatario celebraba dos años de su triunfo electoral. Con la respuesta de “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos”: sobre los medicamentos y la atención que le pedían para los niños con cáncer.

Esta respuesta provoco de manera casi inmediata, que usuarios de Twitter expresaran su molestia por la respuesta de Gutiérrez Müller. En tanto, que los padres de niños con cáncer, quienes desde hace meses exigían abasto de medicamentos oncológicos, pidieran a través de un comunicado una disculpa pública de la no primera dama.

Al respecto, Gutiérrez Müller se disculpó por su expresión anterior, y en su cuenta de Twitter deseó el bien a todos, además, señaló que los adversarios de su esposo estaban muy inquisidores, momentos después borró y además puso candado que limito la vista de sus tuits.

Lastimosamente la no primera dama aun no aprende de los errores y en la época de internet, pocas cosas se perdonan: todo se ve, se registra y se reproduce en redes sociales, como parte de un escrutinio diario y constante por parte de los usuarios, esa observación constante es todavía más precisa con las figuras públicas, sobre todo si eres la esposa del presidente de México.

Alan Sayago Ramírez
Activista Social, licenciado en Derecho, y Maestro en política y gestión pública.
Redes Sociales: @alansayagor

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