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Columna de opinión de Benjamín Sánchez Flores

Estamos a prácticamente a un año de la próxima elección considerada como intermedia, en la que estarán en juego, solo en Veracruz, más de 1,300 espacios públicos, entre cargos de elección directa, plurinominales y Cabildos completos, ya que se renovarán las 212 Presidencias Municipales, el Congreso del Estado y la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Enumerar los cargos públicos que estarán en disputa es fácil, lo importante y a la vez difícil, es distinguir qué partido o qué persona verdaderamente vale la pena para otorgarle nuestro voto. Es aquí que salta a la vista una pregunta interesante ¿Cuáles son los elementos y los criterios que la ciudadanía toma en cuenta al momento de elegir? La respuesta es muy amplia, vaga, inexacta, confusa y hasta cierto punto, contradictoria; es decir, los elementos y los criterios son muy diversos, variados y diferentes entre cada persona.

Por ello, cada año electoral tenemos partidos políticos, y ahora también candidatos independientes, que se lanzan por el electorado, no solo el registrado en la lista nominal (los que en verdad tienen el derecho de votar), sino por todos aquellos hombres y mujeres, inscritos o no, pero que de una u otra manera influyen en los que sí tienen ese derecho.

Ofertas políticas, propuestas de todo tipo, discursos, mensajes, llamados a la puerta, carteles, comerciales, spots, espectaculares, camisas, sombrillas, vasos, tazas, lapiceros, libretas, cemento, tierra, arena, graba, favores, apoyos, promesas, dinero y quizá usted, de acuerdo a sus vivencias, pueda agregar más elementos a la lista de lo que nos espera el próximo año. Si bien la mayoría de estos elementos están totalmente prohibidos por la Ley, algunos tienen el objetivo de llegar a la conciencia de la ciudadanía.

A pesar de los grandes pasos que hemos dado por fortalecer nuestra democracia y blindar cada proceso electoral de actos ilegales, es muy lamentable decir que aún siguen existiendo prácticas antidemocráticas e ilegales que tienen como finalidad influir en la decisión del electorado y a la vez, en burlar y vulnerar nuestra democracia, por encima de una institución que nos ha demostrado, en los últimos 20 años, ser una de las instituciones más sólidas en nuestro país y una de las más reconocidas y prestigiosas del mundo.

A lo largo de mi trayectoria he participado en múltiples campañas electorales, las cuales me han dado la experiencia que ahora poseo; pero además, me han permitido consolidar un valor que antepongo siempre, valor que agradezco de mi madre por su experiencia y trayectoria profesional, razón por la cual la admiro y sigue siendo mi ejemplo a seguir; ese valor que me ha inculcado es que debemos siempre luchar por la democracia como personas y como ciudadanos libres y comprometidos con lo que hacemos, siempre respondiendo y respaldando a las personas que en nosotros confían. Hasta ahora así lo hecho día a día.

Con este pensamiento he asumido retos importantes, como el que encabezamos hace cerca de cuatro años un grupo de ciudadanos comprometidos con Coatepec; proyecto que hoy me tiene trabajando incansablemente por brindarle resultados a las familias coatepecanas. Como ciudadanos debemos ejercer el derecho de ser libres, pero a la vez, tenemos la responsabilidad de trabajar por la democracia y por el valor de nuestras ideas.

Sé que vivimos en una partidocracia, donde los partidos políticos cuentan con las mayores ventajas, lose, porque así lo vivimos el proceso local próximo pasado en el que participamos con una Candidatura Independiente, lo hicimos por nuestros valores y principios, sin importar las desventajas que sabíamos se iban a presentar; porque queramos o no, los partidos políticos siguen siendo el mejor medio, de acuerdo a las reglas que se han impuesto.

Sin embargo, a lo largo de nuestra vida electoral y más evidente al momento de ejercer el cargo público, nos hemos dado cuenta que los partidos políticos cambian y se transforman al momento de gobernar; de ahí el repudio que la sociedad expresa para los partidos políticos y para la clase política en general; y podemos decir que se lo han ganado con creces; ejemplos tenemos muchos con Diputados Locales y Presidentes Municipales desaforados por inexpertos, prepotentes, incapaces y faltos de ética y profesionalismo; pero, ¿nos queda otra opción?.

Yo pienso que sí, porque hay que ser sinceros y honestos, no todos los priistas son deshonestos, ni todos los panistas son mochos, ni todos los perredistas son violentos, ni todos los morenistas son intransigentes y en general, no todos los políticos son corruptos. La diferencia la hace la persona, la mujer y el hombre con verdaderos valores y principios y que, a la vez, posea los estudios y la experiencia profesional para encarar todo reto público.

¿Qué es lo que nos falta? Desde mi punto de vista “Ciudadanizar y Profesionalizar la Política”; lo que se traduce sencillamente en dos cosas: por un lado, que quienes aspiren a un cargo público no solo sean honestos, sino capaces profesionalmente para encarar el reto y, por otro lado, que la ciudadanía, al momento de emitir su voto, cuenta con los elementos idóneos para elegir a las mejores mujeres y los mejores hombres que Veracruz necesita.

Sin duda que éste, es un tema que tiene mucha más tela de donde cortar, por lo que más adelante compartiré otras reflexiones al respecto; por ahora, me gustaría conocer sus comentarios. Comenten.

Benjamín Sánchez Flores
Regidor Octavo de Coatepec, Veracruz.
https://twitter.com/BenjaminSanzFlo

 

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